Después del derrumbamiento de una primera contrucción en 1740, la definitiva comenzó en 1751 y concluyó en mayo de 1793. Obra magna de 98 metros de altura, construida en sillares de piedra extraídos del fondo de la garganta del Tajo, el Puente Nuevo permitió la conexión del barrio moderno con el antiguo, posibilitando la expansión urbanística de la ciudad de Ronda.