La primera construcción del real santuario de la Virgen de la Cabeza traza su origen hasta 1287, aunque las ampliaciones y reformas que configuraron el modelo que sigue la edificación actual, alcanzaron su máximo esplendor en el siglo XVI. Destruido durante los primeros meses de la guerra civil, su reconstrucción, sufragada mediante una suscripción popular a nivel nacional, concluyó en 1943.