"El quinto de la ganancia el Cid lo manda tomar, / en dineros acuñados treinta mil marcos le dan / y además le tocan bienes que no se pueden contar. / ¡Qué alegres se ponen todos!, ¡qué alegre el Cid de Vivar, / cuando en alto del alcázar su enseña vieron plantar". ["Poema de Mío Cid", Pedro Salinas Serrano, 1995 (1200): 103 (74)]