Es imposible descartar rotundamente que el retrato de Juan de Ávila, datado en 1580, sea autógrafo del pintor cretense. Aunque rematado posiblemente por algún miembro de su taller, la mancha de color del fondo, con la luz en torno a la cabeza, la precisión del dibujo y modelado de la misma, la intensidad de la mirada, y el empaste del cuello de la camisa, parecen propios. (Rafael Alonso, 2009)