Las autoridades francesas tomaron medidas contra los prisioneros considerados más peligrosos ideológicamente, trasladándolos a campos de castigo como el castillo de Cotlliure, en cuya población había muerto el poeta Antonio Machado, el 23 de febrero de 1939. En la fortaleza templaria, los refugiados españoles fueron sometidos a un régimen especialmente brutal. (Joan Villarroya Font, 1986: 22, 86)